Bookfly Beauty es el programa que lleva las citas de tu salón: reservan solos desde donde te buscan, tú lo ves todo en una pantalla y nadie se olvida de venir.
Son las tres cosas que más dinero se llevan de un salón. Y las tres se arreglan solas.
Cuatro pasos. No hay que aprender nada raro: lo dejas montado en una tarde y desde ahí funciona solo.
Desde tu web, Instagram, Facebook, Google o WhatsApp. A cualquier hora, sin llamarte.
En la columna de cada profesional, con el tiempo exacto de ese servicio. Sin pisarse citas.
Por WhatsApp: confirmación al reservar, recordatorio el día antes y unas horas antes.
Cierras el ticket, se guarda la ficha del cliente y le pedimos la reseña en Google por ti.
Agenda, cobros, lista de espera, caja, producto y números. Todo dentro del mismo programa, sin llevar cuentas aparte.
Cada profesional con su columna, su horario y sus servicios. Y la duración exacta de cada cita, para que nunca se pisen dos.
En las citas que más te duele perder —un servicio largo, una clienta nueva, un puente— pides una señal o el servicio completo por adelantado. Tú decides cuándo y cuánto.
Se apunta en la lista en vez de irse a otro salón. En cuanto alguien cancela, Bookfly avisa al siguiente y el hueco se vuelve a llenar. Tú no llamas a nadie.
Cada cita que cierras se convierte en un ticket, en efectivo o con tarjeta. Con su histórico por día y por mes, y exportable cuando te lo pida tu gestor.
Das de alta cada producto con su marca, su formato, lo que te cuesta y a cuánto lo vendes. Fijas un stock mínimo y el programa te avisa antes de quedarte sin él.
Citas, ingresos, ausencias, cancelaciones y valoraciones. Y de dónde viene cada reserva: del teléfono, de WhatsApp o de internet.
Ponemos el botón de «Reservar» donde tus clientes ya te buscan: en Google, en Google Maps, en tu Instagram, en tu Facebook y en tu web. Reservan al momento, sin llamarte y sin pasar por nadie más.
Añadimos el botón de «Pedir cita» a tu ficha de empresa: quien te encuentra buscando en Google o en el mapa reserva ahí mismo, sin salir de Google y sin llamarte.
Tu perfil deja de ser un escaparate: el botón de reservar aparece al lado de «Seguir», y las clientas que te descubren por una foto piden cita en dos toques.
El botón principal de tu página pasa a ser «Reservar». Quien llega a ella elige día, hora y servicio sin escribirte ni esperar a que contestes.
Tu buscador de huecos, con el nombre de tu salón. Lo pones en tu web, en tu bio de Instagram o lo mandas por WhatsApp: siempre es el mismo enlace y siempre lleva a tu agenda.
Un tinte no es un solo bloque: es aplicar, esperar y acabar. Bookfly lo parte en tres y te deja meter un corte en el rato de espera, como hacías en la agenda de papel. Otros sistemas no lo hacen así: aquí no te lías y ese hueco se llena solo.
Las hemos hecho porque nos las habéis pedido vosotros.
Cuando no te queda hueco, la gente se apunta en vez de irse a otro sitio. Si alguien cancela, Bookfly avisa al siguiente de la lista y el hueco se vuelve a llenar. Tú no llamas a nadie.
Ese cliente que reserva y no aparece dos veces, se acabó. Bloqueas su teléfono y ya no puede volver a coger cita: ni por internet, ni por WhatsApp, ni llamando.
Dicho en claro: no vuelves a coger el teléfono. Con el plan Recepción, un asistente contesta todas tus llamadas, habla como una persona, conoce tus servicios, tus precios y tus tiempos, y deja la cita puesta en tu agenda. A las once de la noche, un domingo o mientras estás con un cliente.
Los cargas una vez —nombre, precio y cuánto dura— y la agenda deja de equivocarse. Estos son ejemplos reales de cada oficio.
«Tengo dos estilistas y antes la gestión de citas era un caos. Ahora cada una tiene su agenda y el sistema lo organiza todo solo.»
«En el primer mes pasé de 3 turnos vacíos al día a casi ninguno. La gente reserva de noche y yo me entero por la mañana con la agenda lista.»
«Mis clientas reservan desde Instagram a las 23:00 y yo lo veo por la mañana. Antes esas reservas las perdía todas. Bookfly me las capta.»
Otras plataformas se quedan hasta un 30% de cada cita. Aquí pagas una cuota fija y ya está: ni comisiones, ni permanencia.
Son tres pasos y los haces tú: los datos de tu negocio (nombre, dirección y horarios), tus servicios con su precio y duración, y tu equipo. Sin instalar nada. Si te atascas, nos escribes por WhatsApp y te acompañamos.
Una tarde. Haces los tres pasos y ya estás dando citas. Lo único que montamos y entrenamos nosotros es el asistente de teléfono, y eso lleva 24–48 h.
Todo el tiempo que quieras: agenda, reservas online, empleados ilimitados, servicios divididos, clientes, caja y confirmación de citas. Los recordatorios, la lista de espera, la lista negra y el cobro anticipado están en Gestión.
No. El programa funciona perfectamente sin él. Es el paso de después, cuando ya no quieres estar pendiente de las llamadas.
No hay permanencia ni comisión por cita. Pagas mes a mes y te vas cuando quieras. Todo lo que cobras es tuyo.
Con una persona, no con un robot. En el plan Reserva, por WhatsApp y email. En Gestión y Recepción tienes soporte prioritario y además llamada o videollamada cuando lo necesites.
Sin tarjeta, sin permanencia y sin comisiones. Si no te convence, lo dejas y no pasa nada.